La materia orgánica y
sus fracciones
La fuente más
importante de S para los cultivos es la materia orgánica (MO) del suelo. Esta
es una mezcla de compuestos orgánicos de complejidad variable, desde los
residuos poco transformados hasta el material altamente humificado. Ambos
extremos tienen características, propiedades y composición diferentes, las que
afectan su velocidad de descomposición, así como la cantidad de nutrientes
liberados. Estas diferencias en el estado de trasformación de la MO permite
distinguir fracciones que se caracterizan por sus diferentes efectos debido a su
calidad o resistencia a la degradación. Los cambios en estas fracciones, sea
por efectos naturales o de manejo, así como su relación con la disponibilidad
de S, son de fundamental importancia para entender la dinámica del S en el
sistema suelo - planta.
En los últimos años se
prestó especial atención a la separación de dos fracciones orgánicas: la MO
humificada o asociada con la fracción mineral (MOM) y la MO joven o
particulada (MOP). La primera es una fracción estable en el tiempo, difícil de
degradar por su estructura muy compleja y diferente a las del material que le
dan origen. De allí que normalmente hablamos de una composición transformada.
Este alto grado de transformación a su vez va acompañado de diferentes formas
de protección (la protección física en microporos por la asociación con las
partículas minerales del suelo o la protección biológica realizada por
microorganismos) que la hacen resistente a la degradación. Por el contrario, la
MO jóven es una fracción menos transformada y por su menor grado de
asociación con la parte mineral del suelo resulta una fracción mas susceptible
a la oxidación. Constituye la parte más dinámica de la MO del suelo y se
encuentra asociada a la disponibilidad de los nutrientes (N, P y S) en el corto
plazo. Numerosos investigadores han propuesto a esta fracción como un
parámetro indicador del estado o calidad del suelo y de su capacidad para
proveer nutrientes.
Si bien la separación
de las dos clases de MO permite cuantificar una fracción más transformada,
más resistente y con menor participación en la dinámica de los nutrientes
necesarios para los cultivos en el corto plazo; ambas han demostrado cumplir
papeles diferentes dentro de la amplia gama de propiedades benéficas de la MO
del suelo.
Otra forma de estudiar a
la MO del suelo es a través de una separación química que permite extraer
diferentes moléculas orgánicas, desde las más sencillas hasta las mas
complejas; una metodología de fraccionamiento mas antigua. De ésta se obtienen
los ácidos fulvicos (AF), ácidos húmicos (AH) y las huminas. Las dos últimas
constituyen la parte mas estable de la MO, la mas transformada y asociada a la
fracción mineral, mientras que los AF constituyen las moléculas orgánicas mas
sencillas y fáciles de romper u oxidar.
Las diferencias en la
composición, en la velocidad de transformación y en los niveles de protección
de las fracciones de la MO se traducen en diferencias en contenidos y en la
disponibilidad de los nutrientes derivados de ellas, tal como el S.
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