miércoles, 15 de junio de 2016

La materia orgánica y sus fracciones

La fuente más importante de S para los cultivos es la materia orgánica (MO) del suelo. Esta es una mezcla de compuestos orgánicos de complejidad variable, desde los residuos poco transformados hasta el material altamente humificado. Ambos extremos tienen características, propiedades y composición diferentes, las que afectan su velocidad de descomposición, así como la cantidad de nutrientes liberados. Estas diferencias en el estado de trasformación de la MO permite distinguir fracciones que se caracterizan por sus diferentes efectos debido a su calidad o resistencia a la degradación. Los cambios en estas fracciones, sea por efectos naturales o de manejo, así como su relación con la disponibilidad de S, son de fundamental importancia para entender la dinámica del S en el sistema suelo - planta.

En los últimos años se prestó especial atención a la separación de dos fracciones orgánicas: la MO humificada o asociada con la fracción mineral (MOM) y la MO joven o particulada (MOP). La primera es una fracción estable en el tiempo, difícil de degradar por su estructura muy compleja y diferente a las del material que le dan origen. De allí que normalmente hablamos de una composición transformada. Este alto grado de transformación a su vez va acompañado de diferentes formas de protección (la protección física en microporos por la asociación con las partículas minerales del suelo o la protección biológica realizada por microorganismos) que la hacen resistente a la degradación. Por el contrario, la MO jóven es una fracción menos transformada y por su menor grado de asociación con la parte mineral del suelo resulta una fracción mas susceptible a la oxidación. Constituye la parte más dinámica de la MO del suelo y se encuentra asociada a la disponibilidad de los nutrientes (N, P y S) en el corto plazo. Numerosos investigadores han propuesto a esta fracción como un parámetro indicador del estado o calidad del suelo y de su capacidad para proveer nutrientes.

Si bien la separación de las dos clases de MO permite cuantificar una fracción más transformada, más resistente y con menor participación en la dinámica de los nutrientes necesarios para los cultivos en el corto plazo; ambas han demostrado cumplir papeles diferentes dentro de la amplia gama de propiedades benéficas de la MO del suelo.

Otra forma de estudiar a la MO del suelo es a través de una separación química que permite extraer diferentes moléculas orgánicas, desde las más sencillas hasta las mas complejas; una metodología de fraccionamiento mas antigua. De ésta se obtienen los ácidos fulvicos (AF), ácidos húmicos (AH) y las huminas. Las dos últimas constituyen la parte mas estable de la MO, la mas transformada y asociada a la fracción mineral, mientras que los AF constituyen las moléculas orgánicas mas sencillas y fáciles de romper u oxidar.

Las diferencias en la composición, en la velocidad de transformación y en los niveles de protección de las fracciones de la MO se traducen en diferencias en contenidos y en la disponibilidad de los nutrientes derivados de ellas, tal como el S.

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